Her (película) o ¿Cuan solos estamos?

Her, la película, siempre me ha fascinado, no sólo des de el punto de vista cinematográfico. Escrita y dirigida magistralmente por Spike Jonze y interpretada por Joaquin Phoenix, nos relata una historia de ciberamor, desamor, relaciones sociales, tecnología… y soledad.

Sucede en un mundo distópico, en una sociedad del futuro no muy lejano, donde la tecnología y la humanidad se confunden en una delgada linea, en una frontera casi borrada. Las relaciones sociales no se entienden como se entendían antes de las redes sociales actuales. En este caso, las redes sociales van un poco más allá de lo que tenemos hoy en día, llegando a crear Sistemas Operativos (S.O.) inteligentes que se adaptan a nuestra necesidades y prácticamente se convierten en aquello que deseamos o creemos que necesitamos. Poco a poco este S.O. se va convirtiendo en algo más que un asistente personal o una voz en un pequeño electrodoméstico en casa, como Alexa o Siri. No seguiré explicando la película, ya que posiblemente ya la hayáis visto, y si no es así, no quiero hacer spoiler.

En la época de la redes sociales es cuando menos socialización hay. Cada vez vemos más la vida a través de una pantalla, a través de una aplicación, ya sea red social, app de citas, o cualquier otro formato donde se pretende mostrar una pequeña parte de lo que somos, creemos que somos o nos gustaría ser. Apps donde mostramos nuestro ego, nuestras ganas de querer ser aceptados, nuestra necesidad de dopamina al ver una y otra vez como aumentan los LIKES y las visualizaciones. Vamos perdiendo nuestro contacto con la realidad para sumergirnos en una falsedad casi real, aunque todos sabemos que detrás de muchas de esas «maravillosas» publicaciones no hay más que posturas, frustraciones, ganas de aceptación y ante todo mucha soledad y poca sinceridad con nosotros mismos.

Más solos que nunca, más conectados que nunca. Paradoja de nuestras vidas. Rodeados de auténticos extraños en relaciones aceptadas, en supuestos grupos de contactos de amigos, en apariencias mostradas con muchos filtros llenos de frialdad y vanidad. Que pocas veces nos decimos que nos queremos, que pocas veces te dicen que te quieren, que pocas veces te demuestras que te quieres, que pocas veces te demuestran que te quieren. que poco valor se le está dando al verbo QUERER. ¿Sólo somos meros supervivientes en un montón de capas y filtros añadidos?… No so creo, no creo que en el fondo nos guste vivir así.

¿Estamos atrapados en nuestra propia jaula de oro llamada Ego?

¿Puede haber un camino medio entre las redes sociales y la vida social?

¿Seremos capaces de diferenciar entre un S.O. y un human@ real?

¿Seguiremos dejándonos llevar por la corriente o sabremos despertar nuestro lado más humano y consciente?

Tengo mi propia opinión sobre eso, aunque no lo suficientemente elaborada y auto-argumentada como para atreverme a darla en estos momentos. Sigo haciéndome estas y otras preguntas, y te agradecería tu opinión en los comentarios de esta entrada.

Te quiero, me echaba de menos. Me quiero, te echaba de menos.

Deja un comentario