Miedo a la Libertad

En busca de la felicidad

Jolín, lo tenia todo mucho más claro antes de ponerme delante de mi Mac. Paro un poco y pienso que quizás seria buena idea empezar poniéndome las gafas, un elemento importante. Segundo, mirar algunos apuntes y leer algunos de los watts que tengo con algunas personas hablando de este tema y hacer una revisión mental por donde empezar. Lo tengo bastante claro, como todas las entradas empezaré por la definición de la RAE de la palabra libertad y después el el título, pero esta vez, no solo pondré el título y el subtítulo, sino que estos me servirán de “excusa razonable” para hacerme entender.

Libertad:

Del lat. libertas, -ātis.

1. f. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

2. f. Estado o condición de quien no es esclavo.

3. f. Estado de quien no está preso.

4. f. Falta de sujeción y subordinación. A los jóvenes los pierde la libertad.

5. f. En los sistemas democráticos, derecho de valor superior que asegura la libre determinación de las personas.

6. f. Prerrogativa, privilegio, licencia. U. m. en pl.

7. f. Condición de las personas no obligadas por su estado al cumplimiento de ciertos deberes.

8. f. Contravención desenfrenada de las leyes y buenas costumbres.

9. f. Licencia u osada familiaridad. Me tomo la libertad de escribir esta carta. Eso es tomarse demasiada libertad. En pl., u. en sent. peyor.

10. f. Exención de etiquetas. En la corte hay más libertad en el trato. En los pueblos se pasea con libertad.

11. f. Desembarazo, franqueza. Para ser tan joven, se presenta con mucha libertad.

12. f. Facilidad, soltura, disposición natural para hacer algo con destreza. Algunos pintores tienen libertad de pincel. Ciertos grabadores tienen libertad de buril.

El titulo no ha sido una idea mía, sino que lo he cogido “prestado” de un libro de Erik Fromm, para mi uno de mis referentes en no sólo por su vertiente del psicoanálisis y psicología, más bien por su faceta filosófica humanista de la cual he “bebido” mucho y me ha ayudado a entender muchas cosas de este entramado “lío” llamado sociedad capitalista. De este autor y de este libro aprendí los conceptos de libertad negativa y libertad positiva, en la primera debe haber “lucha” desde el punto de vista de esfuerzo y responsabilidad, tienen un riesgo muy alto de ser destructiva si no se acompaña de la segunda, y aquí entra la libertad positiva o libertad creativa. Actualmente estamos en un momento de cambio social en el que tenemos la oportunidad de ejercer nuestra “creatividad” en pos de nuestra libertad. Momentos de crisis de identidad, que los “identitários” y el fascismo tiene un gran campo abonado si no somos capaces de ejercer nuestra responsabilidad de “lucha creativa”. Cuando sólo usamos la posibilidad de la libertad negativa, solemos desesperanzarnos y cedemos el uso de esta libertad, de este concepto de libertad a “entes de gestión superiores”, es decir, liderazgos que usan la palabra en beneficio de si mismos y muy en contra del humanismo y del progreso social.

La libertad creativa es otra cosa muy diferente, nos pide, nos exige responsabilizarnos de nuestra libertad como individuos para poder hacer sociedades mejores, más justas y llenas de progreso social. Me ha quedado un gran panfleto político, ¿Verdad? No lo es, es una larga introducción a como gestionar estos tiempos inciertos, tiempos de crisis social, pandemia, confinamiento, desconfianza social, distancia social, … Esta pandemia nos tenía que hacer mejores, ese era el lema, la realidad es que nos ha convertido en individuos aislados y llenos de miedos, sobretodo, miedo a nuestra libertad, miedo a la libertad.

La libertad positiva no sólo necesita de creatividad, también necesita de voluntad, mucha voluntad, mejor dicho, mucha fuerza de voluntad. La voluntad es una fuerza muy grande, y si la unimos a la creatividad tenemos un coctel increíble. Nos han estado, educando en la escuela educando en casa, educando en la sociedad, en la moral judeocristiana occidental. Sin duda un montón de reglas y creencias que nos han hecho como creemos que somos y que quizás no se parezca nada a cómo somos. Somos obedientes, sí, no es más fácil obedecer que ser críticos, creativos y voluntariosos. Es más fácil obedecer que pensar. Pensar necesita también de creatividad y voluntad. ¡No confundir con el pensamiento, eso sirve para la resolución de problemas!

Nuestras vidas se han convertido en un “ordeno y mando”, obedecemos y sonreímos, obedecemos y nos sentimos dentro del grupo de la obediencia. No cuestionamos, solo obedecemos y la desobediencia esta mal vista y estigmatizada por los otros individuos obedientes. Con la obediencia nos llega la queja, la queja de todo aquello que no nos gusta y que no hacemos nada por cambiar. Es mucho mejor quejarse que cambiar aquello que no nos gusta. ¡Demasiado esfuerzo! ¿Para qué esforzarnos, si quejándonos ya satisfacemos un poco nuestra miseria? ¿Para qué responsabilizarse de nuestra libertad? Con esta falta de responsabilidad nos llega el sentido de culpa, pero no nos engañemos, de nuevo, esta culpa judeocristiana no nos afecta tanto a nosotros cómo a los demás, y por tanto, ellos, aquellos, los otros son los responsables de nuestra desgracias, de nuestra desventuras, ¡De nuestra mierda, vaya! La libertad es asumir las consecuencias de lo que escoges y eso nos da pereza, mejor que alguien gestione nuestra libertad por nosotros.

El gestor de esta libertad no da algo a cambio de nada, no cedemos nuestra libertad a cambio de nada. Un buen cambio seria libertad por seguridad o por felicidad, este seria un cambio que a nosotros nos parecería razonable. Cedo mi libertad o parte de ella a cambio de “seguridad” o “felicidad” ¿A alguien le suena el eslogan? Se libre, se feliz. Obedece, no discutas, sólo ¡Se feliz!

Ahí empieza nuestra carrera por la felicidad. Ser felices a toda costa o a todo coste, según se mire. ¿Qué precio tiene nuestra libertad? ¿Cual es el coste de nuestra felicidad? si analizamos la palabra felicidad en el contexto actual postpandemia seria algo así como haberse puesto las dos dosis de vacunas y ya creer que eso les libra de la muerte. Ni con todas las dosis del planeta de todas las vacunas te vas a librar de tu final, de la muerte. La verdad es que algunos se han dado cuenta que la vida puede ser efímera y insegura y frágil, y por tanto que van a morir, y eso les horroriza. Les horroriza saber que sus padres y sus hijos también van a morir, pero lo mas cierto que tiene la vida es que siempre va a tener un final llamado muerte.

No nos pongamos dramáticos con la muerte y hablemos de la felicidad, que por eso he puesto el subtitulo, un titulo de una película de Will Smith, “En busca de la felicidad”. ¡Que sí! que nos hemos empeñado en que hay que ser felices. Joder, claro que hay que ser felices, y lo debemos mostrar en todas nuestras redes sociales, en nuestros post, storys, reels y Tik Tok de turno. ¿Quien quiere estar con alguien como Bukowsky? Nos hemos acostumbrado a la felicidad enlatada, a la felicidad estilo fast food, que los la traen con Deliberum o con Globo a cualquier rincón de nuestro mundo. ¡Debemos ser felices!, las emociones “negativas” hay que evitarlas como sea, estar triste no es bueno, estar enfadado no está bien visto, sentir mi miedo es de débiles,… Hay que triunfar en la vida y ser felices. ¡Decrétalo y se cumplirá!

Felicidad

Del lat. felicĭtas, -ātis.

1. f. Estado de grata satisfacción espiritual y física.

2. f. Persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz. Mi familia es mi felicidad.

3. f. Ausencia de inconvenientes o tropiezos. Viajar con felicidad.

Yo no puedo hablar de la felicidad des de un punto filosófico, psicológico, neurocientífico o espiritual y ya habéis visto que la definición de la RAE es un poco escueta, para no decir, mínima, casi ridícula para ser una Real Academia de la Lengua. Puedo hablar de qué es para mi la felicidad, mi forma de entenderla o como yo la llamo, WOW. Lo veo como la suma de todas las emociones, experiencias, perdidas, alegrías, pesares, duelos. Cachitos de vida, de frases a medio terminar, sonrisas en la terraza interior de un bar, escuchar a las personas que quieres, amar aquello que te rodea, amarte a ti, respetar y respetarte, entender y entenderte, el beso de un ser querido en la herida en la rodilla, el no pasa nada, pronto será historia de un amigo después de una rotura sentimental. Todos estos momentos, vistos desde la perspectiva de una vida efímera, corta, rápida, que no es mas que un abrir y cerrar de ojos, de una final de la Champions cada segundo, … para mi eso es la felicidad, el WOW, el “Me gusta la vida”, aunque pueda terminar en el próximo segundo. No necesito la felicidad en pequeñas dosis que me llegará en el siguiente pedido de Amazon. Sólo necesito saber y sentir que estoy vivo de forma consciente y saber que estamos al final de un camino muy corto, y que dada día es un regalo que hay que andar paso a paso y saboreando cada uno de esos pasos.

Para mi una de las personas que mejor definen la felicidad es Pepe Mujica, preso del estado de Uruguay, con más de 10 años en un calabozo y 7 años sin un libro:

La felicidad está en ese cachito de tiempo que uno logra para gástalo en aquellas cosas que a uno le gustan. En ese momento eres libre, por lo tanto eres feliz”

“La única cosa que no se puede comprar es la vida, la vida se gasta, y es miserable gastar la vida para perder libertad”

Ayer hice un ejercicio matemático muy simple que explicare mejor en otra entrada:

La media de vida de una persona es de 84 años aproximadamente en nuestra sociedad, yo he vivido 47 años, he sobrepasado la mitad de esa línea imaginaria que representaría mi vida. me quedan unos 36 años, de los cuales trabajaré y dormiré 2/3 de mi vida restante. ¿Cuanto tiempo me puede quedar? Únicamente 4.380 días, y nada, ni nadie me asegura que esto sea así, podría acabar en próximo segundo, en el próximo minuto, en la próxima hora, … ¿Quien sabe?

Después de esta reflexión, la persona con la que hablaba, que me decía que le abrumaban algunos problemas, dijo – Visto así, me queda muy poco. No vale la pena padecer por cosas banales. – Esa fue su reflexión. Me pareció maravillosa, simplemente despierta. Mi frase preferida es: “Me gusta la vida”, y ese podría ser mi epitafio en mi tumba. Irónico, ¿Verdad? No nos engañemos, esa es la distancia real de vivir la vida y no estar vivo, un espacio entre palabras, un vacío. No te voy a decir que debes y que no debes hacer, no es mi vida, no es mi batalla, no lo es. Mi batalla, mi vida, la vivo yo, la lucho desde mi libertad, la lucho desde mi creatividad, la vivo desde mi felicidad, con todas las sumas, restar, multiplicaciones y divisiones que nos va regalando a cada paso. Si, amo la vida, con todas sus cosas, y si un día me bajo de la barca, o sencillamente la barca llega a su fin, espero que ese ultimo suspiro me diga:

Has vivido, has respetado, has amado, quizás no lo has hecho tan mal, eso sí, lo has hecho de verdad”

No se de que va la vida, cual es su sentido, no pretendo dar lecciones a nadie sobre nada. Soy un completo ignorante sobre todo lo que escribo, aunque lo que escribo, cada letra, cada palabra, cada párrafo, son un pedacito pequeño de mi que ofrezco a aquellas personas que lo quieran recibir. Este es mi presente desde el amor.

Te deseo que encuentres tu felicidad y algún día la compartamos juntos.

Un comentario en “Miedo a la Libertad

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