Destacada

Aprende a aprender.

Cómo aprender de forma consciente y productiva

Aprender a aprender, un título recurrente para una idea sencilla de cómo podemos aprender y qué fases hay en un aprendizaje. En estas fases del aprendizaje, la consciencia tiene un papel muy importante y así como la consecución de competencias. Los explicaré de la siguiente manera y con ejemplos muy fácil de entender:

Inconscientemente incompetente.

Esta es la primera fase del aprendizaje consciente, tanto es así que no sabemos qué necesitamos aprender, ni cómo, ni para qué. No tenemos en nuestra consciencia (inconscientemente) que necesitamos aquello que queremos aprender (incompetente). Está claro, no sabes que necesitas porque no tienes consciencia de tener esa necesidad. Vamos a poner un ejemplo:

Eres un niño pequeño, ya hablas y andas, pero no tienes ninguna necesidad de conducir y desplazarte con un coche conduciéndolo tu. Tus padres te llevan cómodamente donde ellos quieren y a ti eso no te preocupa en lo más mínimo. Tus preferencias son otras en esta fase de la vida. Para qué conducir cuando puedo jugar en el parque o en el barro. Te da igual no saber conducir.

Conscientemente incompetente.

Segunda fase y inicio de este fantástico proceso, la consciencia de la necesidad de aprendizaje ha encendido una pequeña lucecita creativa (conscientemente). Tengo una necesidad y debo cubrir esta necesidad. Debo saber cómo hacerlo, qué elementos necesito, qué conocimientos necesito para poderla realizar, cuándo y dónde debo hacer para adquirir estos conocimientos. Está claro, necesito hacer una cosa y quiera aprender a hacerla. quiero conocer o aprender algo, y debo ver cómo puedo hacerlo (incompetente). Vamos a poner el ejemplo para que se entienda mejor:

Has cumplido los 18 años, quieres ir con tus amigos/as por ahí, quieres ir con tu pareja, o con quien te apetezca. Eso que se le llama “Hacer tu vida”, vaya, que quieres conducir un coche, preferentemente tuyo, aunque sea el viejo “cacharro” que te prometió que te daría tu abuelo. Está claro, ¡Quiero aprender a conducir! (Conscientemente) Se que no se conducir y que debo ir a un autoescuela para aprender las normas y el manejo de un automóvil (incompetente). Que nadie se lo tome como un insulto, pero está más que claro que nuestras competencias en la materia de conducción en esta momento son nulas. Así que ya estamos apuntados y “empieza la fiesta” del aprendizaje de la conducción de automóvil.

Conscientemente competente

En esta fase, el aprendizaje está hecho y ahora debes empezar a demostrar tus habilidades aprendidas (conscientemente). Aún no tienen el automatismo y la soltura que tendría una persona que lleve tiempo haciendo esa actividad, pero tienen los conocimientos, y estas en los inicios de las habilidades (competente). Aún debes pensar en cada movimiento, acción, o palabra que debes hacer o decir para que todo funcione con cierta normalidad. Vamos a por el ejemplo:

Ya estás sentado en el coche, con las manos en el volante, la vista clavada al frente y de vez en cuando mirando los espejos retrovisores con gestos espasmódicos (conscientemente competente). ¡Ya tienes el carnet! Después de uno días estudiando, un examen que te parecía peor que el de la selectividad y unas prácticas interminables para un examen que te daba más miedo que la primera vez que te saltaste “el toque de queda” de tu madre o padre de llegar antes de las 12 de la noche y eran las 3 de la mañana. Ahora conduces tu coche heredado, o no, y cada maniobra necesita de una atención y una dedicación por tu parte y la de tu mente, muy alta. Quieres hacerlo bien, no quieres tener ningún accidente y a demás ya sientes la “libertad” de conducir, pero aun no la disfrutas con toda su plenitud.

Inconscientemente competente

En este punto del aprendizaje ya no necesitas pensar que debes o como debes hacer lo aprendido, sencillamente lo haces, lo ejecutas sin que ello resulte ningún tipo de esfuerzo para ti o tu mente (Inconscientemente). Esto que has aprendido ha hacer y que has mejorado con estas “horas de vuelo”, con el día a día, con los aciertos, los errores, … (competente) Ya no necesitas esforzarte en hacerlo, lo haces y ya está. el ejemplo que nos ha ido acompañando viene ahora:

Conduces, tienes carnet, tienes coche, y algunos años conduciendo, donde has pulido tus habilidades robóticas y ahora conduces como los ángeles, o por lo menos así lo crees tú, aunque algún que otro conductor lo ponga en duda alguna vez en alguna rotonda, Conduces, pones las marchas, miras por los retrovisores, ponens intermitentes casi de forma automática, sin dedicarle especial atención, conduces y disfrutas de la conducción, así, sin más.

Estas fases del aprendizaje me han servido para darme cuenta en que punto puedo estar en algo nuevo que estoy aprendiendo, pero sobre todo,para darme cuenta, qué es lo que todavía no he aprendido porque no me he dado cuenta que lo necesito o lo quiero aprender para mejorar mi vida, mi mundo, mi cultura, o simplemente para ser más feliz.

Destacada

3, 2, 1,… ¡Acción!

Cómo conseguir tus sueños y no morir en el intento.

3, 2, 1,… ¡¡¡Acción!!! ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? Muchas, muchísimas veces, sobretodo cuando está relacionada con en cine. Hemos escuchado esta frase solemne dicha por un director de película y a partir de esta frase, todo ocurre. Los actores empiezan a hacer su enorme trabajo, pero toda la gente que hay detrás de la camara tambien. Electricistas, sonido,… todos y todo se pone en marcha, sin espera, sincronizados en un enorme engranaje perfecto. A partir de ahí todos sabemos qué sucede, se hacen grandes obras maestras si el director tiene talento, habilidad, ingenio y otras cualidades necesarias.

Pues eso mismo debemos aplicar en nuestra vida, ACCIÓN. Sin acción no hay resultados, sin acción no suceden las cosas, sin acción no hay cambios. Os lo digo yo, uno de los más procrastinadores que había, y que poco a poco he ido redimiendo a persona de acción, meditada, pero acción. Pero vayamos por pasos:

  1. Todo suele empezar por un sueño o proyecto que queremos realizar. Eso está claro, “Quiero hacer esto…” o “Me gustaría conseguir aquello…”. ¡El objetivo! ¡Ya está! Nuestra mente creativa se ha activado y ya hemos hecho un primer paso importante, imaginar nuestro objetivo. Esto sería el “QUÉ”. ¡Vamos allá, ya tenemos el primer paso, el más loco de todos!
  2. Este objetivo o meta lo vamos a dividir en pasos, así que se convertirá en un plan. Esos pasos nos ayudan a visualizar com más claridad si esta meta puede ser realizable. Este plan de acción estaría bien que lo pudieras “dibujar” físicamente de alguna manera para que lo tuvieras a mano en caso de necesidad. En este plan debe responder algunas preguntas más, y por tanto, se divide en diferentes fases:
    • ¿Cómo debo hacer…? Poder determinar tu estrategia, estructurarla, ver y visualizar los pasos que vas a tomar para que la acción tenga sus frutos. Aunque esta parte parezca un poco compleja, que lo és, también puede ser la que determine qué grado de compromiso tenemos con nosotros mismos y con nuestro objetivo. ¡Otra vez aquí estamos, solos ante el peligro! Pero, ¿Acaso no es de lo que va la vida? Pero no seas muy bestia o hiper motivada, empieza con pequeñas partes y asequibles que te permitan ver resultados pequeños y que te automotive para conseguir cada vez más y mejores metas de este sueño – objetivo. ¡Ah! y no pasa nada si en algún momento parece que puedes desfallecer, seguro que seguirás adelante, ese sueño vale mucho la pena o sinceramente, no era tan importante o realista si lo abandonaste.
    • ¿Cuándo debo…? Ya sabemos “Cómo”, ahora vamos a por el “Cuando”, vamos a temporizar este momento, vamos a darles un tiempo que dedicaremos a hacer realidad este sueño. Pueden ser unos minutos en algun dia de la semana o algunas horas cada dia de la semana, esto dependerá del “tamaño” del proyecto – sueño. Nuevamente te recuerdo, tómatelo con calma, y aprende. Poco a poco los sueños y los proyectos serán mayores y tendrás más práctica en hacerlos realidad. Y no olvides que los sueños caducan, por tanto, no los alargues innecesariamente en el tiempo. Ponles una fecha en que los quieres conseguir, siendo realista, y no te nos vengas arriba con la euforia.
    • ¿Quién…? o ¿Con quién…? Aqui pongo estas dos preguntas precisamente por eso. La primera creo que debe tener una respuesta clara y concisa, . Está claro que si no estás tú no hay ni objetivo, ni resultado, ni nada de nada. A veces necesitamos de alguien más, por diferentes motivos, pero nunca esta persona tiene que ser resolutiva o fundamental en nuestro objetivo, solo un elemento más a “usar”. ¡Eh!, aquí puedes contar conmigo como coach.
    • ¿Donde…? El lugar donde vas a realizar cada una de las fases de este proyecto también es importante, ya que este lugar ha de tener las condiciones óptimas para poder desarrollarlo, y si no las tiene las deberás crear las condiciones en las que tu sueño, tu objetivo tenga la posibilidad de crecer y ser un éxito.
  3. Tenemos el objetivo, el plan de acción detallado y por fases, …¿Que más nos puede hacer falta? ¡Tu compromiso! Tu compromiso va ha ser muy, pero que muy importante. Esto no tienen ningún tipo de negociación y a demás cualquier pequeña duda o flaqueza en este punto puede llevar al traste todo lo planificado y nuestro objetivo va a ser un recuerdo. Comprométete de verdad, sin fisuras, te estas comprometiendo con la persona más importante de tu vida, tú mismo. ¡No te falles!.

Vale! Aquí paro. Esto no es una entrada “milagrosa” ni nada por el estilo. Hablamos de realidades y de objetivos, que si realmente no te los has creído al 100% y no vas ha hacer todo lo que debes para conseguirlos, seguramente “mueran en el intento”. Como coach te puedo acompañar en en todo el proceso y saber por ti mismo si este objetivo es lo que crees, si es lo que quieres, si tu compromiso es “realista” incluso si el mismo objetivo lo es. Ahora ya sabes un poco más de lo que hago, pero tu “sueño”, sigue siendo tuyo y sólo tuyo, ¿Lo vas ha hacer realidad?. Y si no sale a la primera, aprende y lo vuelves a intentar.

Destacada

No vas a ser tú el pendejo…

Realmente no sabía como empezar esta entrada en mi blog. No era tarea fácil y ha hecho que me retrase 1 semana en mi periodicidad. Quiero escribir y publicar los viernes para que podáis leer el fin de semana.

Todos hemos vivido situaciones parecidas en algún momento de nuestras vidas, quizás en las temprana edad de los primeros amores o ya en la madurez, como en el momento que vivo ahora. En cualquiera de estos momentos el amor es importante. En las primeras etapas, quizás mucho más idealizado por el romanticismo. Ese amor efervescente, de pastillas de picapica en la boca. Amor hormonado, amor distraído, amor de descubrimiento.

En las etapas más maduras, sería un amor constructivo, querer hacer un proyecto con los cimientos del amor y desamor aprendidos durante el entrenamiento de la adolescencia y los primeros años de adulto. Creemos en este amor y su eternidad, pero como en el cuento de los 3 cerditos, hay diferentes construcciones de este amor, y su solidez depende de muchos factores, que en esta entrada no trataré.

Durante todas las etapas de dan diferentes circunstancias dentro de una pareja y en este caso me voy a referir a un tipo de relación que puede suceder en cualquiera de estas etapas. La persona que se va de esta relación, y al cabo de un tiempo vuelve a ella. Muchas de las ocasiones esta persona “necesita” salir de esta relación, como una relación sana, afectiva, y compartida, no una relación desigual o tóxica.

Cuando una persona quiere dejar una relación debemos estar preparados para alguna de estas frases típicas:

  • Necesito enfocar mi vida en mis estudios/trabajo. No es un buen momento ahora para una relación.
  • Te mereces algo mejor que yo.
  • No eres tú, soy yo.
  • Necesito tiempo para poder ordenar mis ideas.
  • Estoy confundido/a, la verdad es que no sé lo que quiero ahora mismo en mi vida.
  • No estoy preparado/a para dar el siguiente paso y siento que es lo que tú necesitas/quieres.
  • Creo que lo mejor es que seamos únicamente amigos.
  • Estoy en un momento de mi vida en el que no puedo ni cuidar de mí mismo/a, así que menos podré cuidar de una relación.
  • Necesito mi propio espacio y siento que lo estoy perdiendo.
  • Queremos cosas diferentes en la vida por lo que ésta relación nunca va a funcionar y tendrá que acabarse tarde o temprano.

Normalmente esto nos puede coger por sorpresa, aunque en muchas ocasiones ya hemos tenido señales de alarma que nos pueden indicar alguna cosa, pero que la actitud de la otra persona “camuflan” en palabras de cariño o gestos que te devuelven al estado anterior de amor en pareja y aunque pueden provocar algún momento de confusión.

Pero lo inevitable sucede, se rompe la relación irremediablemente. Cada persona tiene diferentes herramientas para gestionar este proceso. Puede ser largo y difícil por un apego desmesurado a la persona que se ha ido, o una gestión un poco más liviana, entendiendo que la persona que se ha ido, ya no forma parte de nuestra vida y aceptar su partida. al cabo de un tiempo todo está bien.

Pero la vida da muchas vueltas y un dia, esta persona aparece en nuestra vida de nuevo diciéndonos que:

  • Te necesito.
  • Merecemos estar juntos de nuevo.
  • Sin ti no soy nada.
  • Te he extrañado durante todo este tiempo.
  • Ahora sé que tú eres la persona indicada.
  • Estoy preparado para dar los pasos necesarios contigo.
  • Creo que has sido el mejor amor de mi vida.
  • Los dos juntos somos perfectos y sabremos cuidarnos mutuamente.
  • Podemos construir nuestro propio mundo.
  • Siempre hemos sabido lo que queremos y lo podemos compartir.

Parecen frases sacadas de cualquier canción de radio fórmula popular o película romántica edulcorada. En muchas de estas ocasiones aceptamos o nos planteamos aceptar el “retorno” a un estado de amor anterior. Siempre nos han dicho aquello de “más vale malo conocido que bueno por conocer” y volvemos a “caer” en una relación que en ocasiones aún nos dolía la pérdida de esa persona. Cómo buenos adictos al amor romántico, hacemos de nuestra persona un personaje de una película de serie romántica de los domingos por la tarde en televisión.

Hay que saber querernos a nosotros mismos y saber decir NO a una situación que, aunque nos parezca algo maravilloso, con mucha seguridad se va a convertir en un hecho recurrente con esta persona haciendo de esta relación una aparcadero y que será el lugar donde volver de cada huida o momento de duda. Sabemos que una vez quisimos, estuvimos enamorados de esa persona, pero una vez se fue para no volver, y aunque ahora quiere volver debemos hacernos esta pregunta: ¿qué pretende realmente queriendo volver?

El gran Diego Lossada, emprendedor y influencer, con millones de seguidores en distintas redes sociales, nos da una respuesta muy interesante y divertida:

Si se va de tu vida y te dice que quiere volver, dile que NO. Quiere volver porque allí donde fue tampoco la quieren, no vas a ser tú el pendejo que te la quedes.

(Cualquier parecido con mi vida o mis relaciones puede ser pura coincidencia o alguna mala pasada por parte de mi inconsciente freudiano. Que nadie se sienta aludid@, no va por nadie ni por nada. Muchos besos, os sigo queriendo.)

Destacada

10 pasos para una vida consciente

1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.

2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.

3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura.Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.

4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.

5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.

6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior . Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.

7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.

8. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.

9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, del ego, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.

10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos. Como estás inseparablemente vinculado con el todo, no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua del planeta. Pero en un plano más profundo, no puedes permitirte el vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo total de la inteligencia. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.

Deepak Chopra

Estos 10 pasos sólo son algunos de loes pasos que podemos hacer para tener una vida plena. Aceptación, no resistencia, perdón, presente, fluir, amor, son algunas de las palabras que tienen más importancia en mi vida y de su significado he aprendido a usarlas. Me he perdonado muchas veces, y he comprendido a las personas que me han hecho daño, aunque no por ello quiere decir que les permito que me hagan daño, pero si lo hacen, yo decido que hacer con ese “daño”.

Robert Bonet

Destacada

Robert Bonet Coach

También hablaré de mis intenciones en este blog, aunque no siempre voy a seguir mis directrices, qué le haremos, siempre he sido un poco desobediente, sobretodo conmigo.

¿Como llego al mundo del coaching?

Esta es mi primera entrada en mi nuevo blog Robert Bonet Coach. En esta primera entrada explicaré un poco como he llegado hasta aquí en una pincelada muy amplia.

¡Me tiraron en él! Sí, aunque suene raro, desconocía por completo este “mundo”. Fue un complot entre un amigo y mi ex pareja, y ahí me encontré, haciendo un curso de PNL, programación Neuro Lingüística, para empresarios. Marta nos impartió un curso muy interesante y a la vez estimulante, me encantaba encontrarme con otras personas con un perfil de ganas de aprender parecido al mío.

La segunda vez ya era con un Coach en liderazgo, Gorka Bartolomé, un auténtico inspirador para mí. Con él hicimos un curso que definitivamente encendió la llama dentro de mí. Con Gorka y Do-CEO Training junto a la Universitat de Lleida me titulé cómo experto en Coaching. En esa época tenía dos empresas, pareja y esperaba empezar mi primer curso en la universidad de Lleida del grado de Psicología. Todo iba viento en popa, sin duda. Pero la vida siempre nos tiene preparadas sus mayores sorpresas, a veces parecen buenas, otras parecen malas, y otras.. ¿Quién sabe?

Ahí empezó todo, mi mundo se desmontó un 8 de septiembre de 2019. Mi pareja se va, a los pocos meses cierra una de las empresas. Sigo con mi otra empresa para salvarla y seguir adelante. Así lo hago. Pero algo dentro de mi seguía en un estado de disconformidad, pero no lo veía, o no lo quería ver. En ese momento, sobre julio del 2020 me propongo hacer el mentoring ACC de International Coaching Federation. Esa llama encendida hacía un par de años, me ardía con más fuerza que nunca. Durante este año de pandemia del Covid-19 he ido haciendo algunos clientes y he acompañado a algunas personas en sus procesos y esa llama, esa razón de mí ser, mí guía interior me dijo: -¡Es la hora!.

Cerré mí empresa y vendí todo, absolutamente todo, solo me quedaba mi moto y nada más. Un salto al vacío sin red y sin nada debajo. No estaba sintiendo que caía, no, sentía que estaba volando, por fin, sí, estaba volando feliz, sin la falsa felicidad de la euforia. Había perdido el miedo a no ser por no tener, a fracasar, había aprendido a perder, a perder todo lo que me hacia sentir “seguro”, una falsa seguridad y control que siempre me tuvo preso. Gorka siempre me decía: – “Deja de querer controlarlo todo”.

He abandonado el control, he abandonado el miedo y la felicidad a aceptar todas las cosas que la vida va trayendo a mi vida me ayudan a construir quien soy, quien aprendo a ser y quien sabe, quien seré si llega ese futuro espejismo de nuestro ego. Soy feliz, me siento feliz. Sólo eso. Acepto lo que la vida me trae, acepto a quien la vida me trae, dejo ir a quien no quiere estar y no me aferro inútilmente. Sólo aprendo. Sho Shin.

Agradezco especialmente a Eva el haberme acompañado en un tramo importante de este proceso, y a tantas otras personas y clientes que me han enseñado tanto con sus experiencias y sus relatos de vida. Millones de gracias. No os puedo nombrar a todas, pero estáis en mi mente y en mi corazón.