Relaciones tóxicas, la prisión en nombre del amor.

Todos hemos oído hablar de las relaciones tóxicas. En algún momento en nuestra vida quizás lo hayamos vivido en propia piel, o incluso nosotros hayamos sido esa persona tóxica, que tampoco vamos a pecar de santo, que todos nos atuoconocemos un poco. En la época de redes sociales, de relaciones poco valorizadas y de la inmediatez de Amazon, las relaciones tóxicas tienden a ser las más frecuentes, hasta el punto, que a la pareja ya se le llama “el/la tóxico/a” en modo jocosa y que una persona muestre celos o dominancia es motivo y muestra de amor.

Vamos a desglosar un poco el tema. Para que se produzca una relación tóxica se necesitan unos perfiles claros, un sujeto perseguidor narcisista y un sujeto pasivo víctima o salvador. En este caso también voy a poner en juego algunos personajes del “Triángulo dramático de Karpman”, que en otro artículo me gustaría hablar de ello. Seguimos con el tema de las relaciones tóxicas, que me desvío sin querer. Ya tenemos los personajes, ahora necesitamos los contextos donde pueden “jugar” sus papeles.

Menosprecio y bromas mordaces

Una de las personas de esta relación tóxica suele tener tendencia a denigrar las aptitudes, actitudes, personalidad, manera de hablar, expresarse, nadar… en estos casos se puede hacer de forma directa o “escondiéndolo” en unas pequeñas bromas jocosas, que muchas veces se producen en público y eso hace mucho más daño aún si cabe, que haciéndolo en privado, aunque en privado y de manera sutil se sigue produciendo. Cuando la persona afectada intenta recriminar al otro su actitud, les intenta convencer que “es broma y que la quiere como es, incluso sin sentido del humor”. Tal como habéis visto, se la ha vuelto a meter sutilmente. Os pondré un Ejemplo: En una ocasión, una persona me contaba que su madre le decía de manera jocosa que tenía las piernas de pollo, de muslo de pollo, ya que tenía una piernas cortas por ser de baja estatura y unos muslos fuertes por practicar deporte. La hija no le gustaba para nada esa comparación, para ella era un menosprecio, un pequeño puñal clavado en la autoestima de esta persona.

Culpabilización

Este tipo de relación no solo se produce entre parejas, también se produce entre padres e hijos en muchos casos. La culpa como medio de control sobre el otro, minando la autoestima y haciendo creer a la otra persona que todo esto sucede debido a sus actos y a su comportamiento. Con este método de control, se inflige un gran daño a través del temor y la necesidad de aceptación del otra para complacerle y así no ser rechazada/a. Nunca es suficiente nada de lo que haga y nunca será bastante bueno/a para el perseguidor. La víctima no logra nunca complacer, por más que se esfuerce, cada vez es peor. Ejemplo: Una padre o madre, que no les parece bien de lo que hace su hijo/a adolescente, a pesar de cumplir con sus “obligaciones” y sacar buenas notas, le recriminan su vida fuera del colegio o les dicen que les avergüenzan con su forma de ser, vestir o comportarse.

Enfado permanente y insatisfacción

Este método está basado en el miedo permanente en la persona que es la víctima de este proceso tóxico. El enfado permanente, el enfado ante cualquier situación totalmente inocua para cualquier persona, para la persona tóxica es su método eficaz de infringir miedo y terror, ya que su víctima nunca sabe cuando puede star molesto por algo o alguna cosa que pueda hacer cambiar la situación de la vivencia del momento a un drama y enfado posterior. La víctima vive en un estado de alerta constante, estrés, miedo, terror al enojo sin motivo del agresor. Ejemplo: Una pareja puede estar en una situación muy romántica y idílica, todo esta yendo muy bien, el día ha sido maravilloso y no ha sucedido nada inesperado para que el agresor/a se enoje. Justo en ese momento que te relajas, bajas la guardia, eres romántico con esa persona, coges su tenedor de la mesa y les quieres dar un poco de su comida en la boca, con amor, sutileza,… salta y te dice que dejes su tenedor y que te odia por hacer eso. Sencillamente estaba buscando el momento, te estaba dejando margen para que bajaras la guardia y hacer el mayor daño posible.

Crear dependencia emocional o el juego de la inseguridad

Este es uno de los que más me interesan personalmente, sobretodo porque soy un ferviente defensor de la LIBERTAD, sí así, en mayúsculas. Este tipo de personas te esconden sus mentiras y su manipulación detrás de esta falsa idea de la libertad. si les preguntas, ¿Qué has hecho hoy? o ¿Qué te apetecería hacer mañana? suelen contestar con un “Me quieres controlar todo lo que hago” o “Quieres quitarme mi libertad”, o “No quiero de dejar de ser quien soy por estar contigo”. Este tipo de relación es completamente no igualitaria, ya que no hay una relación WIN – WiN, sino que siempre tienes la espada de Damocles encima de tu cabeza ante cualquier pregunta que les pueda incomodar. Este tipo de personas agresores usan nuevamente el miedo para poder actuar en un modo de superioridad sobre la pareja – víctima. Usa la impredecibilidad en contra de su víctima. Ejemplo: Mañana podríamos ir a la playa, ya que hoy no nos veremos, dice la víctima. Mañana, mejor al mediodía, pero ¿para qué vamos a la playa?, ¿donde?, ¿dime qué haremos?, ¿cuanto nos quedaremos? ya sabes que no me gusta ir sin saber, no me gusta lo impredecible, contesta el agresor. Realmente el agresor quiere más información o incluso busca en enfrentamiento para evitar hacer lo propuesto porque tienen otros planes que no te ha contado ya que no cuenta contigo. Este enfrentamiento o esta inseguridad por su parte haría que desistieras del proyecto y que con el enfado posterior no hiciera ningún plan contigo y no seas su prioridad.

El/la basurero/a

Este tipo es muy peculiar y muy común no solo en pareja, sino también en amigos y familiares. En principio es una persona sociable, divertida, amable, alegre,… vaya, un “partidazo”. Todo cambia el día que de forma sutil empieza a sacar su “basura emocional” y su contenedor eres tú. Se vacían en ti, sin problema alguno, se te comen la energía vital haciéndote responsable y sanador de esos problemas que no te pertenecen, a demás de eso, tienes la responsabilidad y la obligación de sentirte así por una malentendida “empatía” por parte de la persona tóxica. Estas personas en la infancia solían conseguir sus objetivos con los padres usando este sistema de “chantaje emocional” para generar atención. Ejemplo: Hoy me siento mal, he tenido algunos problemas en el trabajo y me he agobiado. ¿A ti te parece bien tener esa actitud mientras te cuento esto que me afecta tanto?

El príncipe o la princesa

Este tipo de personas tienen una manera de ejercer su “poder” sobre sus víctimas muy fácil de descubrir, pero para nada fácil de salir de un tipo de relación así. Suelen atraer a las otra personas, pero muy pronto te atrapan con su manipulación y sin darte cuenta le estas haciendo excesivos favores. siempre que no obtiene lo que desea, muestra un mal comportamiento. Las relaciones siempre giran en sus propios intereses. Buscan manipular a otras personas para conseguir sus propios objetivos o intereses. se comportan como un niño/a infantil. Ejemplo: Esta persona tiene una responsabilidad con un animal doméstico, tiene tiempo para él, pero prefiere que otras personas se tengan que responsabilizar de la mascota, ya que esta persona les hace sentir mal si no lo hacen y les chantajea cuando la responsabilidad es del chantajista.

Toxicidad 2.0

¡Como no! La tecnologia y las redes sociales también entran en juego en las relaciones tóxicas, y en este caso no voy a poner ejemplo, porque el mismo ya se explica suficientemente bien. Conocemos a una persona que nos atrae, nos gusta y le seguimos en las redes sociales, donde mostramos nuestro amor. Esta parte nos gusta y nos ilusiona mucho, ya que mostramos quienes somos junto a esta persona. Esta persona nos usa para sus fines, como buen tóxico, sea el fin que sea, Nosotros reclamamos que no lo haga y que queremos una relación sana. Se enfadan y nos bloquean o nos chantajean con el uso de las redes sociales. En un tiempo, muy corto normalmente, se olvidan de nosotros, tenemos un tiempo de cama, que se trunca con un simple mensaje, ” te extraño”, “te hecho de menos”, los mas atrevidos te envían un “quiero follar contigo”. Hay versiones para todos los gustos. Después de tu respuesta, te desbloquea y te vuelve ha hablar y a ilusionar, y así en una rueda tóxica sin fin.

La pregunta del millón es: ¿y cómo se sale de esto? No es nada fácil, para nada. Primero hay que identificar que nuestra relación es tóxica, y que no nos haya arrastrado emocionalmente a un pozo sin fondo. Una ves hemos hecho el primer paso debemos perdonarnos para poder perdonar a la otra persona. Tercer paso, com el mismo amor que siempre has mostrado debes decir basta, aunque te prometan que esto va a cambiar, no va a ser así y lo sabes por las muchas veces que lo habéis intentado “de nuevo”. Decir lo que senís, el amor que le teneis y que este amor es sano y que dentro de esta relación tóxica no podeis seguir. Dais media vuelta y sin corer, con paso firme, sin drams, con una sonrisa en los labios porque sabeis que estees el primer paso a vustra felicidad.

Podríamos poner algunos ejemplos más o algunos casos que aquí no se han reflejado. si vosotros conocéis más tipos y más ejemplos de este tipo de relaciones, tanto sea en pareja, como en amistades o familiares, podéis poner vuestro comentario. También os agradezco sinceramente que difundáis esta entrada de mi blog entre aquellas personas que creáis que les puede interesar.

Os propongo un pequeño juego, he escondido algún video de youtube en el texto. disfrutad de ella.

Muchas gracias y mucha felicidad para todo/as.

2 comentarios sobre “Relaciones tóxicas, la prisión en nombre del amor.

    1. Hola Dami, encantado de que hayas escrito por primera vez en este blog.
      Sí, realmente perdemos mucha energía y autoestima en este tipo de relaciones, y mientras más te esfuerzas en complacer, más se cierra el yugo en nuestro cuello. Hay que amar mucho para seguir allí, mucho. La cosa cambia cuando ese amor que dedicamos a esta persona, nos lo empezamos a dedicar a nosotros, y no es egoísmo, se llama amor propio, amor a esa persona que aprende a amarse de nuevo.
      Una vez rompes ese “círculo vicioso”, aprendes a amarte de nuevo y a amar a la otra persona, y te alejas.
      Gracias de nuevo por tu comentario.

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